
Estimada juventud: Han pasado los días y los meses, y en la coyuntura del Fin de Año y Año Nuevo, nos detenemos para reflexionar acerca de las muchas bendiciones que Dios nos proveyó. Observamos cómo algunos ya no están con nosotros, los llamó el Señor a su presencia; otros, vienen llegando al Reino de Dios… y nosotros, por la gracia y misericordia divina, aquí vamos caminando hacia la meta propuesta.
Es muy común hablar de propósitos en estos tiempos; sin embargo, hay una marcada diferencia entre un Propósito como intención y un Propósito como Meta. El primero puede o no realizarse; lograr el segundo, marca el éxito en tu vida. Y como todo Joven Cristiano queremos que nos vaya bien en la Vida, queremos tener éxito en nuestra carrera cristiana; aun los jóvenes no bautizados quieren tener éxito en sus vidas.
¿Cómo lograrlo? Para responder a lo anterior pregúntate: ¿Cuáles son mis propósitos? Tener un objetivo claro y determinación para alcanzarlo, a pesar de lo difícil que pueda resultar, son puntos importantes que se viven mientras se tiene en la mente y el corazón la meta propuesta.
HONRAR A DIOS. Tenemos como ejemplo el propósito de aquellos jóvenes hebreos, quienes fueron requeridos por parte del rey para adorar la estatua que había edificado; la determinación y confianza de ellos fue: “No cuidamos de responderte sobre este negocio. He aquí nuestro Dios á quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.” Ellos tuvieron como bendición de parte de Dios ser protegidos mientras estaban en medio de las llamas, paseándose Él en medio de ellos, y el fuego no se enseñoreó de sus cuerpos, ni cabello de sus cabezas fue quemado, ni sus ropas se mudaron, ni olor de fuego había pasado por ellos, honrando Dios a estos jóvenes, trayendo a la memoria las palabras de nuestro Dios: “Yo Honraré a los que me honran.” (Daniel, capítulo 3).
HONRAR A NUESTROS PADRES. La palabra de Dios nos muestra cómo detrás de un Propósito hay una bendición. Veamos a los hijos de Rechâb: tenían en su corazón el propósito de guardar la enseñanza de su padre de no beber vino y cuando viene la prueba para ellos, donde el profeta Jeremías por ordenanza de Jehová les pone copas llenas de vino y les ordena: Bebed vino, ellos dijeron determinantemente: “No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Rechâb nuestro padre nos mandó, diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos”. La bendición para ellos fue la siguiente: “Porque obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos, é hicisteis conforme á todas las cosas que os mandó; Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No Faltará varón de Jonadab, hijo de Rechâb, que esté en mi presencia todos los días.” (Jeremías, capítulo 35).
Y Finalmente el mismo testimonio de Daniel, que al ser llevado de su raíz hebrea a Babilonia se le indica que debe comer de la comida del Rey, una comida diferente a la que estaba acostumbrado; sin embargo dice la escritura: “Y Daniel propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey, ni en el vino de su beber: pidió por tanto al príncipe de los eunucos de no contaminarse.” HONRÓ A DIOS NO CONTAMINANDO SU CUERPO, no contaminándose de alimentos inmundos, y detrás de este propósito la bendición de Dios para él fue: “Y puso Dios á Daniel en gracia y en buena voluntad con el príncipe de los eunucos. Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más nutrido de carne, que los otros muchachos que comían de la ración de comida del rey. (Daniel, capítulo 1).
Apreciado Joven: Para el año que inicia forja en tu corazón estos propósitos: Honrar a Dios y Honrar a tus padres en todo lo que dices y en todo lo que haces y verás que la bendición de Dios no se dejará esperar. Tu vida será UNA VIDA CON PROPÓSITO.
Dios te bendiga.
El Testigo de la Fe Apostólica Diciembre 2012 – Sección Juvenil